El viernes 25 de septiembre se realizó el VIII Foro de Comunicación Responsable en Ciencia y Salud, organizado por InfoAlimentos, Fundación Barceló, Inumi y ArgenBio. La jornada, que contó con asistentes presenciales y público conectado por YouTube, tuvo como lema “Las palabras nos definen”, una invitación a reflexionar sobre la manera en que el lenguaje moldea nuestra percepción de los alimentos.

Apertura y homenaje al Dr. Silvio Schraier

La apertura estuvo a cargo de Ariana Goldman, prosecretaria de Ciencia y Tecnología de Fundación Barceló, quien destacó la continuidad del encuentro desde 2019.

Antes de comenzar se rindió homenaje al Dr. Silvio Schraier, creador del foro y de InfoAlimentos, fallecido a fines de 2025. Valeria Durand, coordinadora de InfoAlimentos, recordó al médico, profesor y expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, destacando su trayectoria y el vínculo humano construido a lo largo de los años. “Este foro es el primero sin Silvio”, expresó, y concluyó: “Silvio, este foro es en tu homenaje”.

El poder de las palabras: Revivilo aquí



La presentación inaugural estuvo a cargo de Carlos Pérez, referente de la publicidad y la comunicación, quien mostró investigaciones y casos destinados a demostrar que las palabras no solo transmiten información: también pueden modificar elecciones y respuestas corporales.

Citó un estudio en el que un mismo alimento, zanahorias, fue presentado con cuatro etiquetas descriptivas diferentes. La versión indulgente fue consumida significativamente más que las denominaciones básica y saludables. También recordó un experimento de Yale en el que se ofreció el mismo batido de 380 calorías a dos grupos, describiéndolo como de 680 o de 180 calorías. La respuesta de la grelina, hormona relacionada con el hambre, fue diferente según la información recibida.

Pérez recorrió además casos de productos cuyo éxito comercial estuvo ligado al cambio de nombre, como la merluza negra convertida en “Chilean Sea Bass” o el “Slime Head”, rebautizado “Orange Roughy”. “La palabra llega antes que el dato”, señaló.

También analizó campañas como “Got Milk?” (Tenés leche?) y “The Other White Meat” (La otra carne blanca), y explicó el concepto de publicidad conceptual de Bill Bernbach: “Posicionar no es describir, es elegir con qué comparar”. A continuación, advirtió sobre la carga negativa que adquirieron ciertos términos como “ultraprocesado” o “Franken Food” y afirmó quien usa primero una palabra se apropia de ella.

Finalmente abordó la pérdida de confianza en las autoridades y el crecimiento de la confianza entre pares, según las últimas encuestas del Barómetro de Confianza de la consultora Edelman. Su conclusión fue que primero hay que comprender cómo es el otro para elegir las palabras adecuadas, sin traicionar el propio mensaje.

Panel I: “Mejorar”

El primer panel giró en torno a la palabra "MEJORAMIENTO" 

Fabiana Malacarne, ingeniera agrónoma y fitomejoradora, explicó que el mejoramiento busca “producir más y mejores alimentos” y recordó que prácticamente todo lo que comemos ha sido modificado por el ser humano. Cuestionó además algunas idealizaciones del pasado, refiriéndose a términos como "ancestral", palabra que hoy es percibida como positiva cuando en realidad, las variedades ancestrales de trigo ancestrales, por ejemplo, tenían más gluten que las actuales, mientras que los antiguos pollos de campo presentaban menor conversión alimenticia.

Desde la nutrición, Verónica Pap señaló que términos como “modificado” o “transgénico” pueden generar interpretaciones negativas en los pacientes o consultantes y destacó el papel del nutricionista como "traductor" entre el conocimiento científico y las personas. Invitó a no temer a lo mejorado. 

Jorge Núñez planteó las dificultades de la comunicación científica y el desafío de transformar la jerga científica en un lenguaje comprensible para público general. Señaló que los científicos pueden desarrollar alimentos cada vez mejores, pero que la jerga científica es difícil de comprender por las audiencias no expertas. Términos que pueden ser inocuos para un experto pueden causar miedo en los no expertos. Introdujo la idea de que los mensajes emocionales “suben por ascensor” mientras los racionales lo hacen “por escaleras”, y advirtió sobre la llamada “maldición del conocimiento”, un sesgo corriente que afecta a quienes cuentan con mucho conocimiento en un tema en particular y consta en creer que lo que uno sabe, el otro también lo sabe. No podemos dar esto por sentado.

El debate giró también en torno a la palabra “natural”, asociada a lo conocido, ancestral y artesanal, aunque no necesariamente a mayor seguridad o valor nutricional, aunque las audiencias crean lo contrario. La conclusión fue que la comunicación científica efectiva requiere mensajes simples, concretos y emotivos. ¿Podemos incluir palabras difíciles? Sí, sumando recursos para comprenderlas, como licencias linguisticas o comparaciones (tal como lo citase Carlos Perez en su disertación cuando dijo "Posicionar no es solo describir, es elegir con qué comparar". 

Panel II: “Producir”

El segundo panel abordó las distintas formas de producir alimentos de origen vegetal y animal y su percepción.

Víctor Piñeyro, ingeniero agrónomo, relató una experiencia en la que comprobó que una respuesta técnicamente correcta no necesariamente resulta eficaz en el plano emocional. Señaló que el modelo en el que la ciencia aportaba la verdad y el Estado la validaba se encuentra en transformación.

María Dolores Fernández Pazos, nutricionista, explicó que, en relación con al mito de que en la producción de pollo se utilizan hormonas, estudios realizados por el sector avícola llevaron a concluir que salir a desmentirlo podía generar más ruido que beneficios. “No siempre es salir a comunicar, a veces es esperar la estrategia y el momento apropiado”, señaló. También advirtió sobre el riesgo de que profesionales hablen de producción de alimentos sin contar con conocimientos suficientes.

Ana Donolo, ingeniera agrónoma, explicó las diferencias entre peligro y riesgo y presentó datos del Plan Crea Vegetal del SENASA: de unos 226.000 análisis anuales de residuos de fitosanitarios en vegetales, el 97% no detecta residuos y, entre los detectados, la mayoría se encuentra dentro de los límites máximos permitidos. A pesar de este dato positivo, el hecho de que las audiencias no distingan la diferencia entre las palabras "peligro" y "riesgo" y que frecuentemente se las entienda como sinónimos, dificulta la interpretación de la información que brinda el Senasa. A esto se le suma que los concocimientos del público en general sobre toxicología son pocos. 

El panel también conversó sobre palabras como “orgánico”, “agroecológico”, “regenerativo” y “convencional”, y la manera en que el uso de estas palabras puede condicionar la percepción de las prácticas productivas. El cierre estuvo marcado por una reflexión sobre los sesgos: tendemos a buscar evidencia que confirme lo que pensamos y no aquella que lo contradice. También se reivindicó la importancia de trabajar de manera interdisciplinaria. 

Panel III: “Procesar”

El último panel estuvo dedicado al concepto de procesamiento y a su carga simbólica.

Marcela Scalise, ingeniera en alimentos, contó que, al consultar a sus estudiantes de nutrición qué palabras asociaban con “procesado”, predominaban términos negativos como “dañino”, “poco sano” y “químicos”, otros como “conservación”, “seguridad”, “accesibilidad”, "rapidez", "rico". Mientras que para sus estudiantes estas eran las palabras que asociaban con procesaro, para Marcela la palabra a resaltar es "garantía". Destacó el valor del rotulado frontal establecido por la Ley 27.642, pero cuestionó la falta de implementación de la educación alimentaria prevista. Las otras panelistas, Loana Ferrero (licenciada en alimentos) y María Isabel García (nutricionista) sumaron que el término "procesado" ellas lo asociaban con otros términos. Para María Isabel, la palabra más relacionada es "industria", pero enfatizó que todos procesamos en nuestra casa cuando cortamos, picamos, hacemos una conserva, etc. Cuestionó ¿por qué tememos cuando lo hace la industria y no cuando lo hacemos nosotros?. Para Loana, las palabras que ella cree que las personas asocian con procesado son "aditivo" y "desconfianza".

Marcela Scalise recordó que procesar alimentos no es una práctica exclusivamente industrial: hervir, cortar, pasteurizar, esterilizar o agregar sal, azúcar o aceite también constituye procesamiento. Resaltó el papel de la industria en la seguridad alimentaria y explicó que los aditivos cumplen criterios de seguridad, pureza y necesidad, invitando a los oyentes del foro a sacarse los miedos. 

Desde la comunicación científica en redes, Loana Ferrero cuestionó la frase “si no lo podés pronunciar, no lo comas”. Señaló que muchas veces se emiten juicios de valor sobre sustancias sin conocerlas y defendió la necesidad de explicar los términos científicos en lugar de convertirlos en motivo de temor. “Si no ponemos las palabras nosotros, las va a elegir la gente”, sostuvo.

El panel también cuestionó la utilización de la palabra “real” aplicada a los alimentos. Se recordó que “real” no es una categoría descriptiva de alimentos presente en el Código Alimentario y que todos los alimentos son reales, resaltando que la trazabilidad y los controles industriales aportan garantías que no necesariamente existen en producciones informales.

Cierre

En el cierre, María Luz Zapiola, del equipo de InfoAlimentos, sintetizó algunos mensajes del foro: las palabras no significan lo mismo para todos; condicionan nuestras elecciones y pueden incluso modificar respuestas del organismo; la palabra llega antes que el dato y sin emoción el dato no llega; la confianza se desplazó parcialmente de las autoridades hacia los pares.

La jornada también destacó la importancia de la empatía, el pensamiento crítico y la verificación de la información.

“Los invito a que nos hagamos cargo de esa conversación”, concluyó Zapiola, “buscando aliados, chequeando lo que implican los mensajes que pretendemos pasar, y pensando cada palabra teniendo en cuenta el marco donde va a caer”.

El VIII Foro cerró así retomando la idea que atravesó toda la jornada: comunicar ciencia y salud no consiste solamente en transmitir datos, sino también en elegir las palabras adecuadas para lograr un mensajes eficaz que realmente llegue e impacte en las personas y les brinde herramientas para elegir mejor sus alimentos y cuidar su salud. 

Mirá el video completo del Foro aquí: #BarcelóLive | Foro de Comunicación